Una vez me dijo una buena amiga, y me consta que además de buena amiga es una mujer muy inteligente, que los revulsivos podían ser muy positivos, si aprovechas los momentos de crisis para cambiar el rumbo de lo que no va bien, si descubres en ellos en qué te equivocaste y rectificas...Me gustó mucho la idea.
Ahora parece ser que estamos todos inmersos en una crisis económica que los expertos aseguran que sólo supera el crack del 29, tiempos revueltos en los que, una gran parte de la población ya no gana el dinero tan facilmente como hace apenas cuatro años. Y mucha gente lo está pasando muy malamente, no creo que nadie lo niegue. El trabajo es una forma de ganarse la vida y, para la mayoría, una forma de no excluirse. Pero a lo mejor también estamos viviendo una oportunidad única para replantearnos casi todo, si es posible otro mundo más justo y más solidario que se mantenga sobre otros pilares.
Hace poco leí que las mayores fortunas empresariales habían mejorado notablemente sus beneficios con la crisis, así que a lo mejor es cierto que de esto se puede sacar algún beneficio, aunque intuyo que no todos estaremos de acuerdo en cual es el mundo que queremos.
La puerta está abierta....
Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.
Pensamientos para digerir
En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta
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