
Ayer por la tarde nos juntamos un grupo de gente, unas nos conocíamos más, otras menos, no en la cocina de casa, pero sí en un sitio acogedor, la cafetería Fresas y Chocolate. Nos había convocado Paula que ahora se dedica a hacer ganchillo, en una versión actualizada, es decir, tejiendo manualmente como toda la vida pero mostrándolo al mundo a través de esa gran ventana que es internet, como puede verse en su blog (pipocass.wordpress.com). Quedamos para hacer ganchillo. Por lo visto en las ciudades más cosmopolitas se está retomando esta labor de nuestras yayas, no sólo para tejer, sino para compartir un rato agradable con los amigos y hacer algo con las manos, costumbre que aseguran que es muy sana para "estructurar bien la cabeza".
Que bueno¡ Mira que yo soy torpe con las manos y me lo pasé bien. Aprendí a hacer cadeneta (el punto más sencillo), como tantas veces he visto hacer a mi yaya en casa. No veas la satisfacción de ver que sí te va saliendo...y mientras vas charrando, tomando una cervecita, escuchando lo que cuentan, aprendiendo de lo que Paula te va diciendo...Vamos que sí, que es verdad eso del valor de las cosas sencillas, que yo quiero ganchillear.
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