Hablaba un día con una amiga, cuando esta dichosa crisis económica ya nos había estallado en las narices, y decíamos que tal vez nos sirviera de revulsivo, que podría ser una ocasión para pararnos a pensar: si el modelo de vida, de consumo, de trabajo, de generar dinero (porque no sé si yo diría riqueza) que tenemos no podría mejorarse. Y de verdad yo creo que era así. Pero ha pasado el tiempo, la crisis parece que va remitiendo, aunque el paro no baja en este país, y todo apunta a que sólo aspiramos a que todo vuelva a ser como antes: la mayoría de los mortales (me refiero siempre a los occidentalitos, parientes cercanos mios) a disponer de dinero para comprar y comprar (el otro día oí en un programa que si la felicidad la diera el consumo, los occidentales deberíamos ser el sumun de la felicidad, buenísimo¡), los bancos a prestar dinero para seguir ganando con esos intereses que les pagamos tan alegremente, y los inversores (de los que apenas conozco el nombre) a seguir especulando.
Ultimamente ando de muy buen humor (y no tomo nada químico, ni de farmacia ni de chanchulleo), así que he pensado que de esto yo también he aprendido algo, que si la mayoría quiere algo hay que aceptarlo (que no resignarse), quiero decir que si el mundo tal y como es a la mayoría le va bien y no les rompe la cabeza lo que ven, tal vez, la que tenga que cambiar de planeta sea yo.
La puerta está abierta....
Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.
Pensamientos para digerir
En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta
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