La puerta está abierta....

Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.

Pensamientos para digerir

En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta








domingo, 30 de enero de 2011

Y han pasado más de diez años


Recuerdo perfectamente cuando explicaba que yo quería vivir en la casa de mi iaia, que se estaba cayendo, que no tenía cuarto de baño, ni tan siquiera aseo, pero de la que yo guardo de los mejores recuerdos de mi infancia.
Mi madre siempre dice que si se me mete en la mollera pasar mi cabezota por un muro, no se sabe cuanto tiempo tardaré, pero que puedes apostar a que la pasaré. No sé. No me enorgullezco de lo cabezota que puedo llegar a ser, pero sí que vivo en casa de mi iaia. A veces lo pienso, hace más de diez años que estoy aquí y apenas me he dado cuenta. Sigo mirándola y sorprendiéndome de vivir aquí. Me despierto por las mañanas con el sol que entra por mi ventana, que pinté de naranja y le da un toque muy cálido, y sonrió. Los fines de semana, cuando me levanto, pongo música y bailo. No, no es sentido de posesión, es haber encontrado un lugar en el que me siento bien. Se parece a las personas a las que quiero. A veces, pienso en el tiempo que hace que están a mi lado y me parece que se me ha hecho muy corto. Entonces pienso que debe ser porque me hacen muy feliz.

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