A menudo he oido decir de mi misma que soy una persona individualista, pero no lo le dí más importancia. Ayer, sin embargo, me descubrí planteándome si participar o no en una asociación por una causa que me parece muy loable. Consciente de mis reticencias, decidí ir y así lo hice.
Entonces comprobé que no soy muy paciente, que reacciono mal ante las discusiones que se prolongan, que cuando me canso rompo la baraja y me voy. Y así no se consigue nada.
Por suerte, alguien me hizo entender que aunque sea más costoso, si las cosas se hablan se puede llegar a buen puerto. Sé que no va a resultar fácil para mi, pero voy. Serà com un altre cami per a arribar a Itaca.
La puerta está abierta....
Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.
Pensamientos para digerir
En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta
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