La puerta está abierta....

Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.

Pensamientos para digerir

En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta








viernes, 20 de mayo de 2011

A mi escepticismo

Empece la semana expectante ante la manifestación de "Democracia real ya". Mi cabeza, que todo lo quiere entender, no encontraba argumentos razonados y ordenados, con lo cual la duda, que es mi eterna compañera, campaba a sus anchas por mi cabeza. Oía declaraciones de personas, que según yo, no decían nada concreto.
Por suerte, otra parte de mi, mucho más irracional, se sonría al ver a la gente en la callle para protestar pacificamente, juntarse para reivindicar lo que creen que es justo.
Luego escuché frases que no entendía,que me hacían pensar que se pedían cosas sin sentido.
Y han ido pasando los días. Las personas que se reunieron en las plazas (en una sana demostración de que las calles son de todos), que además han hecho acopio de constancia y civismo, se han organizado. Han canalizado sus esperanzas en asambleas, han trabajado en comisiones y están dando a conocer sus reivindicaciones.
Cada cual decidiremos si lo que piden coincide con nuestros intereses o no, con el tiempo se verá si consiguen algo o no, desde luego, mi excepticismo ha recibido una buena lección.
Ya ni recuerdo cuanto tiempo hace que en cualquier conversación no sale a relucir la crisis en que estamos inmersos, la situación que vivimos, conscientes de que gran parte de la resolución de ese conflicto no está en nuestras manos. Prácticamente todos coincidimos en la gravedad. Ahora no sólo oigo un murmullo de fondo que habla de crisis, oigo voces que reclaman, que se han unido, para buscar y pedir soluciones. No sé si me explico, pero ahora soy menos exceptica. Debe ser que me cuesta creer en los grupos.

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