La puerta está abierta....

Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.

Pensamientos para digerir

En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta








viernes, 27 de mayo de 2011

Otra bella ofrecida a la bestia

Desde pequeña me han atrapado poderosamente las historias que contaban como tribus de esas que llamamos primitivas ofrecían bellas doncellas a alguna bestia, de esas que sólo deben poder crecer dentro de la imaginación humana. Eran historias envueltas en misterio, en magia, rodeadas de un halo sobrenatural. Casi siempre era una bella mujer, a poder ser virgen, el sacrificio que el pueblo en cuestión ofrecía a su bestia particular, que solía ser grande, con apariencia feroz, pero en muchos casos, con un corazón de oro.
La historia acababa resultando conmovedora y sobrecogedora.
Ayer veía a Carmen Chacón renunciando a un proyecto (que ella dice que pospone) en aras del bien del gobierno, de su partido...no sé porque me acordé de la historia de King Kong, de la doncella sacrificada a la bestia, sólo que en este caso es una mujer de carne y hueso y no una creación de celuloide, y la bestia no es gigante feo, noble y que al final baila con ella en una inolvidable imagen del Madison Square Garden nevado. A mi esta bestia me parece que es sibilina, de verborrea fácil, manipuladora, agresiva, cruel... y tiene un tesoro que proteger, el del dominio másculino. Así que acepta las víctimas sin ningún remordimiento ni conciencia y a veces, hasta pretende hablarnos de sus carnicerías con extrañas notas de amor.

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