La puerta está abierta....

Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.

Pensamientos para digerir

En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta








viernes, 5 de marzo de 2010

El azafrá tostado

Por esas circunstancias que se dan en la vida es ahora, con mis cuarenta y tres años, cuando estoy aprendiendo algo de cocina. Suerte que tengo a Marujita (la mama) que, como ella cuenta, lleva desde los nueve años (cuando empezó la guerra civil española y tuvo que cuidar a sus hermanos pequeños) encaramada a los fogones.
Cada vez que entraba en su casa y había un cocido recién hecho metía mis narices en la olla y me emocionaba el olor...Ahora me está enseñando a hacerlo y además de dedicarle tiempo, cuida todos los detalles, como el del azafrán, que antes de añadirlo al caldo lo mete en una servilleta de papel doblada y lo pone en la tapadera de la olla express, para que se tueste. Luego lo deshace con los dedos y a la olla.

1 comentario:

  1. Umm... lo probaré
    Recuerdo que al cocido que hacía mi suegra le ponía "el relleno". Era pan remojado que se añadía a huevo batido con pedacitos de ajo y a veces chorizo. Hacía unos buñuelos que se freian y una vez fritos se añadían al cocido.
    Ella decía que era comida de pobre para llenar tripas, pero siempre lo hago está riquísimo.

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