La puerta está abierta....

Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.

Pensamientos para digerir

En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta








domingo, 27 de febrero de 2011

Alma de macarra

A veces me acuerdo cuando era jovencita y mis amigas y mis amigos querían que sus padres les compraran una moto. Recuerdo que yo miraba aquellas motos y no me inspiraban ninguna confianza, solían ser motocicletas y yo tengo poco equilibrio...Incluso me caí alguna vez de paquete.
Al tiempo descubrí que sí que había una moto que yo querían, aún sé cual era, una Yamaha Special 500. Era tan bajita, que yo, que mido 1.50 llegaba con los dos pies al suelo y tenía un manillar de esos grandes, toda negra, vamos era una macarrada de moto preciosa que por supuesto, nunca tuve. Para mi valía un pastón, así que me compre un seat 850 ni sé de que mano.
Ahora me he comprado una bici. Yo pensaba que había elegido la única que tenía un precio asequible para mí. El hombre que me la vendió me explicó que era tan barata porque el diseño no había gustado.
Hoy me he dado una vuelta en bici, temprano. Hace viento y llovizna un poco, mi bici tiene el sillín bajito y un manillar alto y grande que te permite ir toda tiesa. Vamos que es bastante macarra. Es un gustazo. Afloró mi alma de macarra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario