Si dejo de escribir pierdo la fuerza,
si dejo de escribir pierdo el sentido,
y sólo dejo de escribir cuando las tinieblas reinan en mi cabeza
y la bruma envuelve mi mirada,
y ya no hay entendimiento.
Se amontonan conceptos que no entiendo:
mercados, prima de riesgo,
y presiento que afectan a nuestras vidas;
Se amontonan gestos que no encuadro:
miradas, palabras y silencios,
tanto mirar a las personas y no llegar a comprenderlas¡¡
Y me empeño en creer que otra forma de vivir es posible,
que "tot està per fer" y sigo emborronando los papeles.
La puerta está abierta....
Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.
Pensamientos para digerir
En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta
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