La puerta está abierta....

Por si alguien decide entrar, por si alguien quiere decir algo...la puerta está abierta. No se mé ocurre otra forma mejor de empezar que dejar que corra el aire.

Pensamientos para digerir

En las cocinas hemos aprendido útiles lecciones, sobre todo para vivir. En ellas nuestras madres, abuelas y en general las mujeres que las han habitado, nos han ensañado normas de convivencia, de educación y de otros aspectos de la vida. También es un buen lugar para las conversaciones íntimas, para las risas, para las lágrimas, sin olvidar que nos acerca a esa buena costumbre de la hospitalidad, un vino, un pedazo de queso, un poco de salao...aunque sea un poco de agua fresca. Por eso y por mucho más me gusta escribir desde la cuina, porque es el sitio de mi casa que más me gusta








viernes, 2 de abril de 2010

Las torrijas, el placer del pan duro en Semana Santa


Además de los productos de temporada, en mi casa me enseñaron a disfrutar de pequeños placeres que van unidos a un tiempo muy concreto. Así, las torrijas, ese dulce preparado con pan duro bañado en leche, frito y con azúcar y canela, que resulta una delicia blandita, dulce y nada empalagosa, para mi saben a Semana Santa.

Aunque es muy fácil de hacer (añadiré la receta de mi madre, para mi la mejor del mundo) y es bastante barato, no conozco hogar, restaurante ni pastelería que las prepare en otra época del año que no sea Semana Santa. Así no sólo te brindan un placer al paladar, sino que puedes evocar un tiempo en el que los días empiezan a alargar y el sol a coger fuerza con un suave aroma, con una textura esponjosa que se deshace en la boca y con suave toque de canela. Para mis las torrijas son el sabor de la Semana Santa de mi niñez.

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